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El origen de los zuecos de madera

En este artículo realizamos un viaje a través de la aparición del zapato, para así concluir en el origen de los zuecos de madera.

La palabra zueco proviene del latín “soccus”: calzado que llevaban los cómicos en el teatro romano.

El origen del zapato

Podríamos afirmar que el nacimiento del calzado comenzó con la aparición de la sandalia.

Puesto que en el antiguo Egipto aparecieron las primeras. Se fabricaban con paja trenzada o láminas de hoja de palmera.

Era de uso exclusivo para hombres, masculino, del que estaban apartadas las mujeres y los esclavos.

Además, su uso era ceremonial, ya que la tendencia de andar descalzo perduró durante muchos siglos en la historia.

Más adelante, las sandalias dejaron de ser consideradas un artículo de lujo en Mesopotamia, donde fue el calzado por antonomasia.

Ya no eran un símbolo de riqueza y separación entre niveles económicos.

Hay que destacar que la moda deja a un lado la utilidad, anteponiendo siempre el diseño y los adornos. Aunque en muchos casos, calidad, comodidad y creatividad se unen.

La evolución de los zapatos

En la antigua Grecia, Homero en sus obras, describe a los héroes calzando lujosas sandalias.

Un poco más adelante, el historiador y geógrafo griego Pausanias, aseguraba que sólo los dioses deben calzar sandalias doradas.

Mientras tanto, en la antigua Persia, se imponía el calzado flexible, las Persikai, calzado cómodo para mujeres y ancianos.

Sin embargo, algunos diseños de zapatos fueron considerados casi un elemento de tortura. A Confucio, pensador chino, se lo ocurrió decir hace 25 siglos que la mujer debía imitar al andar el ondear flexible del sauce.

Con este fin, en la antigua China, se les impuso a las mujeres, la reducción del tamaño del pie hasta un tercio de su desarrollo natural para conseguir lo que ellas llaman la flor de loto, ideal de sensualidad y elegancia.

Asimismo, los ciudadanos del imperio romano, llevaban sandalias en casa. Simples suelas de cuero unidas al pie mediante correas y sujetas con lazos.

En la Roma clásica, el zapato rojo en la mujer era propio de las cortesanas. Hasta que el emperador Arrellano decidió llevarlos para él de forma exclusiva. De ahí que los papas calzaran babuchas coloradas después.

Del siglo VII al X, el calzado occidental se transformó

La elegancia de los zapatos de Carlomagno, lanzaron a la sociedad de la edad media los zapatos de punta cueca. Poco prácticos y exagerados.

En España, por el contrario, a finales de la Edad Media, aparecieron los “chapines”. Tendencia que llegó después a Italia. Calzado de plataforma de madera ligera, forrados de tisú y cuero.

Para caminar sobre este zapato femenino, se requería el apoyo de un galán o de una sirvienta. Las caídas eran peligrosas, y ya habían un gran número de mujeres tullidas por caer de lo alto de sus chapines. Muchos de ellos alcanzaban los veinte centímetros de altura.

En ocasiones, el zapato sólo traía problemas. Estrenarlos suponía una tortura, en una época en la que no existía la idea de zapato a medida.

Los criados eran los encargados de llevar los zapatos nuevos durante una temporada para que tomaran la forma del pie.

El primer paso hacia el origen de los zuecos

Por otro lado, los Hititas empezaron a clavetear por primera vez las suelas de las botas gruesas con tachuelas de hierro. También inventaron el tacón, en un principio con la utilidad de fijar el pie del jinete en los estribos.

Además, este tipo de tacón ayudaba a caminar en zonas de barro. Es entonces cuando aparecieron los zuecos. Y se introdujeron las plantas de corcho, cuero y madera como sujeción al suelo.

El origen de los zuecos de madera

Los zuecos nacen en los tiempos agrícolas en las regiones más húmedas de Europa. Un calzado típico en lugares como Suecia, Holanda, Inglaterra, Galicia, Asturias o Cantabria, en nuestro país.

Se caracterizan por ser de una sola pieza de madera, cuya naturaleza depende del país de origen, y también por dejar el talón al descubierto.

Asimismo, se considera un zapato por excelencia en ambientes clínicos, su comodidad y el bienestar que proporcionan al pie son ampliamente reconocidos. Ya que se adaptan perfectamente a largas jornadas laborales de pie.

Sin embargo, no sólo han triunfado en el ambiente laboral, sino también en la vida diaria.

El zueco ha sufrido múltiples adaptaciones para hacer de él un objeto de diario. Especialmente agradecido para personas con problemas en sus pies, que de esa manera pueden lucir un zapato cómo y confortable.

Pero sin dejar atrás un diseño adaptado a los nuevos tiempos. Creaciones elegantes, sofisticadas y con alto nivel de glamour, tanto en verano, como en invierno con calcetines.

Así, las grandes firmas de la moda, tienen entre sus básicos unos zuecos tipo sandalia o mules. Y se pueden ver en las mejores pasarelas del mundo.